lunes, 28 de octubre de 2013

El grado de belleza que podemos soportar.

                        "Nadie es quien es
                  si sus otros no están".
                           Angel Guinda.




Cómo vivir cuando despiertan dentro de ti
las ausencias cotidianas,
o sobrellevar el miedo a volver a ser
allá donde casi pierdes la vista y
se te desfigura el rostro.

Las calles siguen siendo rectas, sucias,
conocidas,
sus nombres continúan siendo propios,
horas, días,
ganancias y pérdidas.

Has asumido tu victoria
con recelo,
en un país donde ya no se sabe si
ir y venir no son sino sinónimos
de adiós y para siempre.

Perdiendo el lenguaje y su función
en la misma esquina donde un día
la lengua de los hombres te hizo hablar
más de la cuenta,
y la daga rasgó tus vestiduras
llevándote de la mano al túnel de salida,
eso,
o dejarte la vida.

Así pues, el grado de belleza
que podemos soportar
es equiparable a cuanto miedo
de nosotros mismos podamos vencer
y de cuántas equivocaciones aprendamos
a seguir viviendo.


miércoles, 2 de octubre de 2013

El escudo frágil contra el alud

Se agotó el tiempo en el que las costuras del dolor
estaban en contacto con la piel.
Se agotó mi tiempo y el suyo.
Ha llegado la hora de la sinceridad extrema
del llanto por el pájaro escapado de la jaula
de tocamientos ajenos al placer

Debo decir adiós.

Arrojar todo al vacío.

LLenar la copa
y escupir tu nombre.

Dejar que me dejes marchar
y romper las telarañas.

Ha llegado la hora de
disolver el imperativo de tu búsqueda
del acercamiento otra vez a mi derrota.

Susurra el aire
que la belleza perfecta es aquella
que se puede respirar una vez muerto

perdido

aceptado

reconocido

todo lo que nunca existió
por mucho que te empeñes.



lunes, 30 de septiembre de 2013

Compromiso de otoño


Comprender la existencia del vacío
y adquirir un compromiso con el cuerpo
perder la voz
cuando se rompe lo telúrico del alma.

Recoger la hoja que acaba de caer
y marcar con ella la página que por fin
has escrito hoy.

Aceptar fijamente la mirada de un niño,
y verte.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Nunca podrás ver el bosque


       
Chopera de Fuente Vaqueros. Granada.
                                     

  











 Todo lo que cambia, donde cambia,  deja detrás  de sí un abismo.
  Antonio Porchia




No duermo. El sueño que no se alimenta no sueña, pero yo no puedo dormir.
Escalofrío, uno como nunca antes  había tenido. Escucho por primera vez su voz,
mis palabras resulta que eran suyas. Tanto en común. El frío en las manos, las noches de insomnio,
la seducciòn, el silencio, la soledad, la llama en la que arde, absolutamente, toda la energía.
No puedo màs. Los poemas que antes eran largos terminan en combustión de cinco o seis palabras,
pero queman como nunca. Me inflaman tanto, que el humo no me deja respirar.
No puedo respirar. Desde que estás me falta el aire, convivo con una obsesiòn de incerridumbre en mi cabeza, por qué tanto, por qué todo, por qué nunca. La nada. El límite entre cortarse con un cristal y suturar la herida. Morir sin encontrar la palabra justa. Mi vernácula herida. Mi yo.
El lenguaje siempre es algo superior a las personas. No existe el amor de una vida.
Sólo está la incapacidad de nombrarlo y lo que se busca angustiosamente en las páginas de un libro.
Vacío de no  estar viva. No pararé hasta que llegue hasta el fondo, No puedo irme de ti, ahora ya no. Pàjaro en fuga. Ser lo que uno es para seguir viviendo.

En todas las lenguas de los hombres existe la palabra tristeza.



            



Dejé el móvil en casa, nada de ipad, cascos y distracciones. Libreta y lápiz en mano, con chaqueta por la brisa que luego no llegó. Caminé por un bulevar, busqué el libro que nunca encuentro, pensé en ti, en mí, en libros, en el tuyo y en el mío. Pensé en ella, que sabía que no vendría y al final no me equivoqué. Comprendí el por qué de la luna de Madrid en estos días, y sonreí al pensar que la última llena me pilló en Granada. Menos mal que llevaba un pañuelo de papel, porque un dolor que se está volviendo cotidiano ha vuelto de repente a mis entrañas, y he llorado. Pero sé que ha sido de rabia, no de pena ni dolor. Regresé por otro bulevar, vi a niñatos sin madre y a madres solteras con sus hijos. Y otra vez pensé en mí. Me paró una señora preguntando por una dirección, recordé dónde estaba, cerca, y me apetecía tanto ayudar hoy que la he acompañado. Ya he vuelto a casa, y ahora, que voy a entrar en la ducha, aprovecharé para organizar mi próximo poema y seguir llorando, ahora sí, de pena. Cómo de triste está Madrid, escribí en las lágrimas.

martes, 17 de septiembre de 2013

Herir y apartarse



A Pepa, claro.

Comparto
contigo
mi temblor
por
la vida.


 Estamos
dando igual
el orden.

Algo de ternura que prestarme

Arráncame, por tu dios, la costra y lame el vacío que ahí encuentres. Si te gusta te la comes a pedazos y así no grito a solas más, que del dolor no podía ya ni pronunciar tu nombre. Ser sangre a la vez que limpiar la herida. Morir con besos. Algo de ternura que prestarme, que todo lo que me pasa es por mi escasez de ella y exceso de mí, de lectura, de escritura, de mi falta de mesura en mirar la vida. Sí, probablemente, eso será todo.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Del corazón memoria.

Hay días en los que presiento que si tirase de uno de los hilos de mi corazón, este se desharía como una madeja de lana, correría por el pasillo y al final, sería alcanzado por las fauces del perro y devuelto a mí. Lo recuperaría, pero al igual que un ovillo rehecho, mi corazón no volvería a comprender su existencia de la misma manera, porque cada una de las partes de nuestro cuerpo tiene memoria, y la memoria es lo que hace que sigan adelante a pesar del hiriente paso del tiempo. Y porque es mentira que el tiempo todo lo cura. Sin ir más lejos, hoy, he percibido la ausencia de caricias en mi cuerpo, la tensión que desprende cuando lo rozas y que recuerda todas y cada una de las que ha recibido a lo largo de su vida, es la única explicación que encuentro a esa querencia que aburre y enerva la piel a partes iguales. Al final, lo que recordamos con miedo y lo que queremos, no es tan diferente

sábado, 14 de septiembre de 2013

La verdad que vendrá

Otra vez regresaron los fantasmas la vista se nubla Y nada tiene sentido cuando por un instante el dolor me atraviesa de parte a parte y mis manos se agarran entre sí y preparan la súplica. Otra vez el pájaro se ha vuelto jaula los nervios han quebrantado la ley y vomito sangre sangre pura que mancha. Hay niebla y hace frío, y el axfisiante síntoma del amor sucumbe por fin y acepta la derrota. Hay que dormir, comprender la plácida sensanción de que lo común es morir en vida, Perder el miedo a mirar la luz de frente, Que escriban tu nombre con las propias cenizas

viernes, 13 de septiembre de 2013

Memory

Ya es imprescindible mirar bien a nuestro alrededor. Comprender los infortunios, saberse privilegiado y agradecido. Comprender que otros comerán los panes y el pez que encuentres expectantes en el portal de la que sí es tu casa. Aceptar que igual que tú antaño, ahora otros ceden sus cuartos, sus vidas, sus bolsillos para que sigas sintiendo que existes, que lo que buscas vive en ti, que lo conseguirás, aunque te cueste una vida real y cientos soñadas. También mirar al tiempo, saber a quien debes y pagarás tus deudas cuando puedas, a quienes prestaste el dinero que a ti no te hacía falta, a quien amaste a pesar del precio, a quien protegiste en la enfermedad, si a alguien debes la vida y la muerte, a quien pagaste la medicina cuando eras tú quien carecías de salud. Hay que poder mirarse en el espejo y no sentir la Náusea, aceptar que ahora no, pero ayer sí y mañana sin dudarlo. Continuar viviendo con el nombre y apellidos que tenías cuando todo carecía de sentido, cuando todo lo tenía. Cuando existía un mañana sólo por haberlo soñado. Eran días en lo que te levantabas sabiendo que TODO ERA, y que mañana lo SERÍA. Cuando tú eras tú, sin casa, sin coche, sin cuenta corriente, sin puesto laboral, con conciencia, con libertad, con ganas de ser sobre todo de estar. En la vida hay que tener memoria de nombres, de personas, porque esos serán los que consigan que no olvides quién eres. Os amo con el corazón, os vivo con él.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Me atrevo a creer en las ruinas

O me matas de una vez
o me dices que me quieres
o me basto.


Porque no hay más sangre
que derramar en los naufragios,
ni el sol quema ya nuestras retinas
si nos miramos a los ojos
como antes.

Porque puede ser que mañana
sangre de nuevo y me digan que
me abren las entrañas,
lo más profundo de mi ser,
donde guardo protegido mi único lenguaje,
mi sexo, mi sed, mi agua.


Y tú no estés.

Mientras lucho contra el peso de lo muerto
entre nosotros,lo opaco de un ser humano
que espera en la estación se redime entre las sombras,
el condicional se conjuga de nuevo a participio,
huelo tu colonia, todo esgrime al fracaso,
cuando me abrazas y te beso.
Y recibo a Celine cuando retorna a mi memoria.




jueves, 5 de septiembre de 2013

Los aires y las formas muriendo

Entre




                              lo que yo veo



y tú no.













Ahí está todo
lo que compartimos.


miércoles, 28 de agosto de 2013

Redime lo que reemplaza a los adioses


                                               
                                         
...Lo más difícil es que el corazón recorra sus distancias sin heridas...
Enrique García Trinidad.
                     





La Grieta se abrió en guerra.

Y se irá cerrando lentamente,
a lengüetazos puros de cariño,
como curan los animales a sus crías.
Así me voy curando yo, 
limpiando los borbotones
de sangre, 
de mi herida. 

La Grieta se cerrará en guerra.


A lágrima viva. 
Y mostrará pleitesía a la memoria, 
que es la que dice cuándo empieza 
de nuevo 
el amor 
y cuándo termina 
la vida.

sábado, 24 de agosto de 2013

Escribir como si cerrase los ojos para no cerrarlos




Laura Torrado. Trashumance
Busco otro idioma, dolerme de otro de cuerpo. Saber que las heridas no cierran porque  hay cicatrices que nunca encuentran sutura. Escribo porque hay en mí un derecho irrefutable al llanto. Y me curo para seguir escribiendo, hablando en un estado de no estar aquí, sin luz, sin oxígeno, sin lugar a dudas oscuras que llenan mi sombra de palabras. Una sombra alargada teñida de sangre, un manto rojo que entrego cada mes hasta que se acabe el tiempo y ya nada me penetre o me quede sin voz.  Y me mantengo erguida mientras tanto.


viernes, 12 de julio de 2013

Falta de costumbre.

Vacío, vete de mí.
Para que sienta de nuevo
El peso resquebrajado de un corazón
La sonrisa etrusca de un ser envenenado
El agotamiento del fuego un día compartido.

Debe ser esto la felicidad.
La destrucción de lo que nunca tuvimos,
El amor intrascendente de nuestro incandescente olvido.

Vacío, vuelve a mí.
Hazme comprender el por qué de la derrota.
Los gemidos nocturnos de placer.
El lugar donde una vez te acusé de no tener miedo al peligro
Que estar cerca de ti es lo mismo que morir solo.

lunes, 17 de junio de 2013

El poema dorado.


El poema dorado

                                            A Alberto.
 
De cuánto ciega
la luz,
cuando es ella
quien te mira.
 

domingo, 16 de junio de 2013

Tras la lectura de "El peso de las naranjas y Miner´s Pond", de Anne Michaels


 





El peso de las naranjas y Miner´s Pond.
Anne Michaels.
Bartleby Editores. 2001.
143 páginas.


                                                                 
                   Estirar el agua, desatar su costura”. 






Ese es el primer verso del libro El peso de las naranjas y Miner´s Pond, de Anne Michaels. Lo palpable se acerca a nosotros con sutileza, por medio de las cosas tangibles, todas las que nos pasan a nosotros, los poetas y al resto del mundo.
    Considero que es uno de los pocos poemarios, de reciente lectura, que confirman algo que vengo defendiendo desde hace tiempo: que la narración y la poesía están tan íntimamente ligadas que lo mágico que ocurre en la segunda, trasciende a la primera y nos permite construir una metáfora eterna que rompe las reglas, que podemos coger y sentir.
    No es un poemario al uso, si es que alguno lo es, se trata de una mezcla entre los mensajes que escribíamos en aquellas postales, todavía existentes, que comprábamos cuando salíamos de vacaciones, el diario de adolescente que todos hemos tenido escondido en nuestro cuarto, una fotografía que podría haber sido tomada por Francesca Woodman, por lo indeleble, lo fugaz, lo quebradizo de la imagen, y por supuesto, lo que todos entendemos por poesía.
     Nadie sabe cómo será escrito un poema hasta que está terminado, hay poemas que ni siquiera lo son, hasta que alguien decide nombrarlos. Cuesta trabajo en El peso de las naranjas y Mine´s Pond encontrar la cadencia poética, el conjunto podría incluso parecer que carece de musicalidad, cuando no es así.
La fenomenología de este poemario es el recurso perfecto con el que la autora cuenta para dar alcance al hecho poético. Lo maravilloso de ello, es que nos adentramos de lleno en el salón de su casa, debajo de las sábanas que la resguardan del frío nocturno, incluso nos presenta a sus seres más queridos y nos hace quererlos más; en un acto de generosidad, nos regala las citas de sus autores de referencia.
Nos invita a  un festín barroco de palabras en el que comprendemos que “el corazón mantiene cuerpo y espíritu en equilibrio, hasta que la densidad los separa”.
Lo que nos mantiene enganchados a la lectura del poemario es que nos permite hace nuestro su lenguaje, y gracias a ello, lo vuelve legible, cercano, el compañero perfecto para el viaje en el que nos adentra Anne Michaels, porque “el tiempo emana de nuestro interior”.
La poesía, en El peso de las naranjas y Miner`s Pond crea otra realidad que nos transciende y nos hace creer en la existencia de lo imposible, porque  lo que he aprendido me sostiene luego en cada pesar”, aunque “el verdadero creyente sigue buscando pruebas” en las que la vida nos muestre la potencia de su revés, nos permita asombrarnos de que salga el sol todos los días, y además nos acostumbre a lo maravilloso de la cotidianeidad.

 Extracto del poema Lago two rivers:

Cuanto más miras una cosa, 
más se transforma.
El pasado de mi madre se enreda
bajo las vidas de sus padres y abuelos,
vivían en una misma casa y entre ellos
recordaban cientos de años de historia.

Este amor doméstico es plano, hiere
como la luz hiere nivelando los objetos de un bodegón.


Extracto del poema Miner´s Pond

Las ventanas se hielan como charcas poco profundas,
el hielo florece en forma de hexágono.
El último almíbar de la luz bule rebosando bajo la cobertura
de las nubes; el cielo adquiere un color deslustrado.
Como pisapapeles, vacas sujetando el horizonte.

Incluso en un lugar que conozcas íntimamente
es diferente la oscuridad de cada noche.

 

sábado, 15 de junio de 2013

Tuétano

Gimo, desde la matriz. 
Desde lo más profundo de mi ser, 
desde el equilibrio que la densidad de mi cuerpo 
está a punto de romper. 
Quedo a la intemperie, 
serena, 
dilatando para dar a luz la aceptación de una muerte 
a destiempo 
que me mantiene alerta, suspendida, al menos un instante.
 Esperando que se resquebraje la membrana, 
que se apague la luz y se congele la oscuridad,
 que el silencio rellene este silencio.

Aún con esto no obtengo libertad
sigo presa del deseo que cambia mi temperatura,
la del agua hirviendo, la del hierro fundido,
la del que a otro lame.

Porque cualquier descubrimiento
es un acto de memoria,
de veneración hacia mi cuerpo.

martes, 11 de junio de 2013

El olvido que seremos.


Quiero morir con Alejandra.
Y matar al ruiseñor que habla
tan dentro de nosotros.
Que habla, que  ríe. 
Nos voltea.
Creer en el espíritu santo,
esa paloma  que ha mantenido dormidos a todos.
Todos, tú, y yo, también. 
Hasta ayer.
Gritar de dolor. 
Celebrar el rito.
Llorar su quebranto.
Quimera y él, Federico.
Muerto de tedio y español.
Conseguir que todo parezca verdad.
La pus de tu grano.
Mis manos frías.
Su alergia a vivir y la enfermedad que yo misma provoco.
Prisión y pasión por escribir, aunque sea en esperanto.
Llanto!
Tanto!

miércoles, 22 de mayo de 2013

Apátrida

Pasan diez minutos de la una
 y la botella ya está vacía.
Del todo.

Quedo sin palabras.
Ante ti.
Agua que no fluye,
río que no cesa,
sexo que ya no estremece
ni a sí mismo.

ESTE PAÍS.

Hace tiempo que cerraron
la unidad de cuidados que
custodiabas  con perfidia.

Los espejos donde nos mirábamos
han  pasado a usar el singular,
para  todo.

Y ese todo está oscuro, este todo.

Los gatos me arañan desde dentro
La bilis aparece a las tres en punto cada día
Lo que antes era gris ahora
Es blanco,
roto.

Me voy con el miedo
De no querer volver
Esto es un pabellón de psicóticos
Y además todos son amigos
Del que vive al otro lado.
Y además
La unidad de cuidados
Sin ti
Es la antesala del
Forense.